Por qué publicamos nuestros prompts
La transparencia no es una nota al pie en los créditos. Este es el formato de bitácora de investigación con el que se publica cada proyecto de Ometepe, y por qué lo mantenemos abierto.
La transparencia, en la mayoría de los estudios, llega como una sola línea enterrada en los créditos. Creemos que es al revés. Si una herramienta dio forma a la historia que acabas de jugar, mereces saber dónde, y también lo merece la próxima persona que intente construir algo parecido.
Por eso cada proyecto de Ometepe se publica con una bitácora de investigación: un registro en lenguaje claro de qué partes del trabajo fueron asistidas, generadas o potenciadas por IA, qué intentamos y falló, y las costuras que decidimos dejar a la vista a propósito. La bitácora no es un descargo de responsabilidad. Es parte de la obra.
Qué registra la bitácora
Tres columnas, a grandes rasgos. La primera es la procedencia: qué se generó, con qué herramientas, bajo qué dirección. La segunda es la autoría: las decisiones que tomó una persona antes, durante y después. La tercera es la parte que la mayoría de los análisis omite: los fracasos, los callejones sin salida, los momentos en que el sistema produjo algo convincente pero equivocado.
Un método que no puedes inspeccionar no es un método. Es un truco.
También hay una razón egoísta en todo esto. Las bitácoras son cómo mejoramos. Al releer un año de ellas, surgen patrones: qué prompts perdían el hilo una y otra vez, dónde una revisión humana era innegociable, qué género olvidado terminó encajando en un flujo generativo como anillo al dedo.
También publicamos los prompts. No porque sean preciosos, sino porque lo contrario —acapararlos— supone que la técnica es lo valioso. No lo es. Lo valioso es la tesis. El prompt es solo cómo la pusimos a prueba esta vez.
Si trabajas en este campo y quieres nuestra plantilla de bitácora, es abierta. Escríbenos.